Una amiga

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Hemos sido juzgadas, parodiadas y criticadas por todos los seres del sexo masculino acerca de nuestras relaciones entre amigas. Que porque vamos al baño juntas, que si nos contamos todo, que si no nos duele la oreja de tanto hablar por teléfono, nos tachan de sensibles, superficiales, chismosas etc.
La verdad es que ser mujer no es fácil pero si muy divertido y esta aventura no sería lo mismo sin nuestras amigas.
A veces le llamamos amiga a cualquiera pero cuando nos ponemos a pensar en todo lo que implica la palabra amiga no solo dejas de llamar así hasta a la señorita del baño del antro sino que no te consideras tampoco amiga de cualquiera.
Por qué ser amiga no es solo acompañar a alguien a hacer pipí o contarle tus penas por teléfono.
▪Una amiga es aquélla que está dispuesta a estar 24 horas los 365 días del año sin importar cualquier tipo de emergencia (tómese como emergencia desde «Estoy en el hospital» hasta «Me invito a salir y no sé qué ponerme»).
▪El llamar a alguien amiga es estar dispuesta a hacer cualquier cosa por ella, y cuando digo cualquier cosa es CUALQUIER COSA.
▪Una amiga es la que saca todo tipo de profesiones con todo y doctorado en el momento que más lo necesites ya sea psicóloga, doctora, stylist o filosofa.

▪Es la que no te dice lo que quieres escuchar sino lo que ella realmente piensa, pero antes lo pasa por un filtro de empatía porque sabe cuál es la mejor manera de que recibas el mensaje sin herir tus sentimientos.
▪Una verdadera amiga no te va a abandonar nunca a pesar del tiempo, la distancia o los errores que cometas.
▪Es la valiente que se atreve a decirte BASTA sin miedo a herir tus sentimientos momentáneamente.
▪Es la primera en decirte que vas por un mal camino y si decides seguir por ahí ella caminara a tu lado para tratar de que no te caigas y de ser así tengas alguien que te levante.
▪Las verdaderas amigas no solo son las que frecuentas todo el tiempo, son aquellas que sabes que estarán ahí en cualquier momento.
▪Saben que recibir un secreto va más allá del chisme pues contarlo sería una traición imperdonable.
▪Es con la que no solo planeas viajes sino toda tu vida y te refieres a ella como la tía de tus hijos.
▪Con una verdadera amiga te sientas a platicar 3 horas y al final se dan cuenta de que no platicaron de nada por tanto cambio de tema.
▪Una amiga no mide la amistad por tiempo sino por momentos.
▪Una amiga no es igual a ti, es la que te quiere, te acepta, te comprende y se identificas contigo a pesar de las grandes diferencias.
▪Una amiga tal vez no sepa cuál es tu sabor de helado favorito pero sí reconoce cada uno de tus gestos.
▪Es la que tiene la capacidad de saber lo que te pasa aun cuando ni tú te has dado cuenta.
▪Una amiga es la que curiosamente tienen un sexto sentido y aparece en el momento más indicado.
▪Es la que sabe cuándo un «estoy bien» no es cierto. Y un «Estoy en depresión» es solo un pretexto para salir de fiesta.
▪Ella sabe que las mejores lecciones las da la vida y se aprenden en compañía.
▪Y sobre todo saben que la amistad no es un juego sino un compromiso de por vida.

Dicen que para tener una buena amiga primero tienes que ser tu una buena amiga, pero a mí me paso al revés tengo tan buenas amigas que poco a poco aprendí a ser una.

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La Felicidad

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¿Qué es la felicidad?
¿Es un sueño?, ¿un momento?, ¿un estado?, ¿una meta?, ¿un episodio?
¿Será que de verdad es una utopía o somos nosotros los que la hacemos imposible?

Ayer viví una de las experiencias más fuertes de mi corta vida. Muchos se morirán de risa, pero casi me atropellan y de verdad no fue que estaba yo a metros de distancia y «casi me atropellan», el coche que iba a más de 50km no me vio mientras yo cruzaba un alto (que a la mitad dejo de ser alto) y a un carril de llegar a la esquina lo vi, un Mazda blanco, directo hacia mi persona. No vi el túnel, ni mi vida pasar como muchos dicen pero lo que pasó por mi cabeza fue simplemente la escena de mi cuerpo impactado en el coche y después en el suelo. Puse la mano mientras saltaba hacia la banqueta con un grito y el cofre del coche alcanzo a tocarme de lleno. Afortunadamente cuando me di cuenta ya estaba en la banqueta y viva, con personas al lado mío preguntando si estaba bien, no podía contestar, no podía hablar, no podía siquiera moverme. Cuando salió mi mamá segundos después preguntando que paso me aventé a sus brazos y no pare de llorar por mucho tiempo.
Fue después cuando empecé a pensar tantas cosas, desde entonces no he dejado de pensar, en todo y en nada, en el valor de un segundo o de medio segundo, en el valor de mi vida, hoy estas, mañana quien sabe. Cuantas veces no me he hecho daño a propósito y sin querer, cuantas veces he puesto mi vida en riesgo pensando que nunca me va a pasar y tontamente pensar que si pasa «no pasa nada», pienso en mi papá, mi mamá, mis hermanos, mis amigos, en ese libro que se quedaría a medias, en esa canción de piano que no se terminaría de tocar, en ese mensaje sin contestar, en ese corazón sin usar, en ese perdón sin pedir y en ese te amo sin decir.
Pienso, si de verdad ya no estuviera, ¿mi vida hubiera valido la pena? ¿Qué hice?, ¿Qué no hice?, ¿Qué dejé de hacer? ¿Que pude haber hecho?, ¿Estoy estudiando lo que quiero?, ¿de verdad estoy viviendo?

Pude haber sido la protagonista de una trágica historia, pero no siendo la niña que tenía cáncer, se enamoró y le cambio la vida a todos, o la heroína que cambió el mundo o la que dio su vida por alguien. Mi historia no pudo haber tenido ningún acto admirable, solo sería la de que vivió a tope pero que nunca se enamoró de verdad, que se quedó con ganas de mucho, que por pensar tanto y reflexionar todo a veces hizo poco, sintió poco, vivió poco. La que siempre trató de ser feliz pero nunca supo que era la felicidad de verdad entonces no la pudo alcanzar.

La felicidad, no es un estado, ni un momento, es un mito que sea imposible o que solo las mejores personas la tengan. La felicidad es eso que te hace sonreír, que te hace suspirar, reír. La felicidad eres tú, es tu familia, tu novio(a), tu mascota, tu postre favorito, dormir más de 8 horas, desvelarte sabiendo que no te tienes que despertarte temprano al día siguiente, una fiesta, ese mensaje inesperado, un beso, una buena película, la sonrisa de un niño, un gracias, un te amo, un te extraño. TODO es felicidad y la felicidad lo es todo. Solo que vivimos tan deprisa que no la notamos y siempre la estamos buscando. Cuando está ahí, siempre va a estar ahí; ella no es celosa ni egoísta, tampoco discrimina; siempre está esperándote para cuando quieras compartir algo con ella.

Pensar todo el tiempo en cómo te sientes hace que te alejes de ella. Entre más reflexiones acerca de tu estado de ánimo más vas a encontrar algo que no te hace sentir bien pues siempre hay altas y bajas pero muchas veces si no piensas en ellas no las notas.

Deja de preocuparte por todo, generalmente empeora más la situación y más si no tiene solución. Preocúpate única y exclusivamente cuando sea el primer paso para llegar a la solución. #OcupateNoPreocupate

Reduce la intensidad de tus pláticas con tu YO interno sobre todo lo que está pasando en tu vida, las cosas no siempre marcharán del todo bien pero let it flow and let it be. Disfrutaras más y te preocuparas menos.

No le hagas caso a tu crítico interior, somos nuestros peores jueces y los que tenemos el mayor poder para hacernos sentir menos.

Deja de sentirte culpable, si te hizo sonreír valió la pena, sino simplemente no lo vuelvas a hacer, perdónate y fin de la situación. La culpa nunca te va a hacer sentir mejor, al contrario.

Olvídate del que dirán, si no te estas preocupando por tu propio juicio, menos por el de otras personas. #ConocenTuVidaNoTuHistoria

Deja de llevar la cuenta de todo. A veces se nos olvida que somos humanos y analizamos y contamos todo sin darnos cuenta que nos aflige más de lo que ayuda, pues la perfección nunca será sinónimo de felicidad.

No te la vivas pensando en si tu vida y tu carrera no van como tú lo habías planeado. Deja de planear tu vida y empieza a vivirla. Ponte límites y simplemente no te salgas de ellos pero deslízate por todo el espacio que hay entre ellos sin problemas.

Aléjate de lo que te haga llorar y acércate más a lo que te haga sonreír

«Vivir es disfrutar, NO respirar» a.a.a

Xx, Andy

john lennon happines

¿Hombre o Niño?

Me he dado cuenta que uno de los problemas más grandes de nosotras las mujeres es que no sabemos diferenciar a un niño de un hombre, siendo esa una de las causas principales de las relaciones conflictivas y fracasadas. La combinación entre mujer y niño solo prospera cuando se trata de mamá e hijo PUNTO nunca más! Y si lo que quieres es una relación de pareja y no un hijo aléjate de los niños.  Así que les voy a dar 10 puntos para reconocer y poder diferenciar a un hombre de un niño.

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  1. La edad ni el dinero te hacen hombre. En la época de mis papás los niños se hacían hombres a los 20 años y hoy la edad ya no es garantía, así como hay hombres de 24, hay chavitos de 30.  Ser hombre es algo mucho más profundo que tener 30, un buen trabajo y coche del año. Ser hombre va de la mano de la responsabilidad y la madurez, de tener metas claras y hacer todo lo posible para alcanzarlas cada día.  Así que si nos encontramos a un individuo de 33 años que su vida gira alrededor de salir del antro, ALERTA ROJA es un niño.
  2. Si hace berrinches todo el tiempo, se queja de todo, quiere que le resuelvas la vida entera, demanda tu atención pensando que no tienes nada que hacer más que ver que necesita el nene. ES UN NIÑO. El hombre tiene tantas actividades como nosotras, y si nos marca es para algo importante o para decirnos algo bonito, hace planes donde los dos tenemos tiempos libre para disfrutarnos.
  3. No hay congruencia entre sus palabras y sus acciones. Si un hombre dice “te quiero”, lo demuestra, “te extraño” busca la forma de verte, “te veo el domingo”, desde el lunes ya está pensando a donde te va a llevar. Un niño dice “te quiero” pero es más hostil que un guardia inglés, dice “te extraño” pero no te busca en semanas, hace planes y te deja plantada.
  4. Los hombres saben que una mujer no se encuentra fácil y no nacen de los arboles (dato que las mujeres deberíamos de contemplar para saber lo cotizadas, buscadas y valiosas que somos), por lo tanto cuando la encuentran se dedican a no perderla. Un hombre no te dice “No te vayas” simplemente hace todo para que no te den ganas de irte nunca. Un niño se da cuenta de lo que vales hasta que te ve pérdida entonces decide sacar el charm masculino (el cual para hombre es una cualidad, no un arma secreta) para que regreses con millones de promesas falsas.
  5. Un hombre sabe que promesas hay muchas pero hombres de palabra pocos, así que cuando prometen cumplen, no hay más. Un niño no sabe diferencia entre una promesa y un comentario al aire, piensa que nuestro tiempo no es tan valioso como el suyo así que cancelan más que vuelos en época de lluvia y ni siquiera tienen la decencia de hablar para avisar o disculparse.
  6. Un hombre sabe que tú eres tan importante como lo es el, que hay un equilibrio y una equidad en todo momento, que él puede dar y recibir sin ningún tipo de estrategia. Un niño piensa que para tener el cariño de una mujer existen planes perfectos “para que se pique”,  aquí entra el cabrón (todas sabemos cómo es este plan y lo peor es que caemos), el fantasma (te habla toda la semana y desaparece dos días), el mediocre (medio lindo, medio mamón, medio tierno, medio… pendejo o pendejo y medio!).
  7. Un hombre es honesto, sabe que las relaciones no son un juego y así como pueden funcionar puede que no, así que sale contigo y en el momento que siente que algo no anda bien prefiere hablarlo y dejar todo claro, si sale con sus amigos te marca y te lo dice sin miedo a que te enojes, (sabe que si es honesto y las cosas fluyen va a tener una gran relación y en el caso de que no pase no importa). Un niño es miedoso y le da penita decirte que tiene a otra, que ya no le convences o que simplemente no hay química. Así que mágicamente desaparece de la faz de la tierra y nosotras mujeres nos quedamos con cara de what sacando todas nuestras inseguridades a flote («¿y si no estoy tan buena como a él le gustan?», «¿que hice mal?”, “seguro es porque no tengo boobs» «¿dije un comentario que no?, «tal vez fui muy linda y me sintió segura y perdió el interés») ERROR el del problema es el, regálale unas vitaminas y un librito de superación personal porque mientras tu estas conquistando la cumbre de la autorrealización el cuate no ha podido resolver su problema edípico y sigue pidiéndole a su mami que le lave la ropita (aww).
  8. Un hombre sabe que un pedazo de carne submental es lo mismo que comprarse una muñeca inflable. Obviamente todos admiran la belleza femenina pero un hombre ya ha vivido y conocido lo suficiente; o tal vez no; pero sabe que la mujer no es ni un trofeo ni un objeto sexual, tener una mujer a su lado es una compañera, una confidente, un apoyo, una motivación para ser mejores, una familia en proceso; le gusta que la mujer que tiene al lado sea exitosa, inteligente, culta (una MUJER para un HOMBRE). Un niño cree que lo más importante es el cuerpo y la cara para presumirla con todos sus amigos y ser la envidia de todos sus compañeritos “¿ya viste el avión que se cena Juan todos los días?”.
  9. Un hombre JAMÁS compite con una mujer, al contrario reconoce sus fortalezas para el poder  ser mejor cada día y admira todo lo que ella tiene, valorándola y cuidándola por lo valiosa que es; un hombre sabe que su mujer es capaz y autosuficiente en todos los aspectos y con mayor razón la cuida; sabe que una relación es de dos por lo tanto hay un 50/50 en todo. Un niño NUNCA va a aceptar la superioridad de una mujer en ningún aspecto, tratando en todas las peleas tener la razón pues cree que eso lo hace más fuerte; un niño siempre busca el poder y las riendas de la relación.  No deja que sobresalga, diga su opinión o que presuma sus éxitos, él es el único que puede hablar y la sobaja hasta que piense que sin él no es nadie, para que no se vaya nunca.
  10. Un hombre si conoce a una mujer, sabe desde cómo hablarle (jamás usa insultos como tontita, bobita, etc.), sabe cómo tocarla, resolver un punto, sabe reconocer sus error y pedir perdón, sabe que una llamada a medio día vale más que unas flores en la noche como consuelo de su ausencia. Un niño no tiene ni remota idea de cómo tratar a una mujer, piensa que somos tan cursis, sentimentales y vacías que un regalito resuelve todo tipo de problemas, piensa que no nos damos cuenta y que nos hacen tontas, no sabe ni por donde tocar y hacernos sentir, el cuate ni alcanza el timbre (literal), solo busca su propio placer, no sabe hablar con nosotras y cuando siente que está perdiendo la batalla empieza a gritar o se da la vuelta dejándonos hablando solas o nos tiran de locas.

Así que ya sabemos, la próxima vez que veamos a un niño lo mandamos directito al kínder! o al menos que nuestro plan de vida sea terminar como Demi Moore (lo cual lo dudo).

Beso, A.