Conocí a alguien

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Conocí a alguien, es cierto que regresé acompañada. Al conocerle dejé de sentirme sola, me ha dado no sólo fuerza sino inspiración para seguir creciendo y caminando día a día. Alguien que no conoce de prisas, no se establece tiempos, no busca un patrón ni se fija teorías.

Conocí a alguien que no tiene miedo, que se quiere comer el mundo y no a puños, se lo quiere comer lento para saborearlo poco a poco pero a la vez no dejar una sola migaja en el plato. Alguien que no conoce de límites ni fronteras, una persona digna de llevar la palabra “soñador” bordada en la maleta.

Conocí a alguien que me hace reír, que me consuela en mis llantos y sobretodo me impulsa a seguir, a realmente vivir. Alguien que no conoce de roles, discriminación ni represión. Alguien que no tiene temor a vivir, llorar, equivocarse, sufrir ni sentir. Sus sueños no están escritos, se los va dando el viento, vive hoy, aquí y ahora. Se fija metas, ve hacia algún punto pero no deja que esa fijación le distraiga del paisaje del camino ni de frustrarse si llega a haber algún cambio en el recorrido.

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He conocido a alguien, alguien valiente, fuerte. Alguien que lucha y no lo hace solo por el capricho de conseguir lo que quiere sino para buscar y encontrar distintos matices de la naturaleza de esta vida.

Conocí a alguien maravilloso, alguien que no sabía que existía. Alguien que no juzga mi vida, mi pasado, mi cuerpo ni mi apariencia, alguien que no me critica ni mucho menos me reprime, alguien que me quiere como soy y no busca cambairme. Alguien que me ama, y cuando hablo de amor lo hago convencida de que su amor es meramente incondicional. Conocí a alguien que se que nunca me va a abandonar, alguien que su cálida mirada no hace otra cosa más que desearme paz.

Conocí a alguien, por fin conocí a ese alguien…

Me conocí a mi.

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Conócete, A.

Yo decidí ser bonita 

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Decidí dejar el espejo y la báscula para cambiarlo por un calendario de sonrisas, por una meta cada día.

Elegí dejar de juzgarme y estarme preguntando constantemente que es lo que no me gusta de mi o que podría cambiar de mi físico.
Hoy uso menos maquillaje y trato de ir al gimnasio. Dejé el alcohol y los cigarros que me daban seguridad por las noches para cambiarlos por una buena platica con una buena compañía.

Deje de fijarme en los guapos, esos que solo apantallan con puro verbo y dinero, y empecé a apostarle a los interesantes, a los que aportan algo en sus vidas por lo tanto puedo sacar algo de eso y aportarlo a la mía. Dejé de concentrarme en lo externo, lo que todos enseñan, lo que se fabrica. Y comencé a concentrarme en lo de adentro.
Empecé por mi, a verme a mi, a conocerme y ver todas las características que tenía. A descubrir lo hermoso que hay dentro de mi, a entender que lo más importante y lo que te hace realmente hermosa es ser buena persona.
Aplaudí mis logros, reconocí mis éxitos y perdoné mis errores.
Ayudo al prójimo entendiendo que es la mejor forma para ayudarme a mi misma. Deje de reclamarme, de querer cambiarme y perfeccionarme, entendí que mis defectos me hacen perfecta. Aceptarme a mi hizo que aceptara a los demás, que dejara de quererlos cambiar.

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Aprendí a sentir y a identificar mis sentimientos, a aceptar que no esta mal llorar o estar enojada, o un día estar cansada y no querer hablar con nadie pues no esta mal ser humana.
Me alejé de lo vano, de lo superficial, de las felicidades momentáneas y empecé a crear recuerdos permanentes, a cosechar verdaderas anécdotas que no solo te llenan sino te engrandecen, esas que te acercan a la idea de persona que quieres ser mañana o mejor aun que te afirman que hoy eres la persona que quieres seguir siendo mañana.
Aprendí a buscar y a encontrar lo que necesito, a pedir ayuda y a aceptar el cambio.
Empecé a ser buena conmigo, a consentirme, a permitirme, a darme espacios, tiempos, a entenderme y valorarme.
Yo decidí amarme, concentrarme en lo que llevo dentro, lo que soy, no lo que digo ser o alguna vez creí. Decidí entender que no soy un pedazo de carne, un pelo lindo o una figura perfecta, sino que soy el reflejo de lo que llevo dentro. Decidí Amarme desde dentro, eso que está y no cambia. Yo soy bonita no por suerte, no por físico, soy bonita porque YO decidí ser bonita.

A.

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Bienvenido 2015

Adolfo Kahan photography

Cuando estás de viaje y pasas de una ciudad a otra o de un país a otro puede ser que compares cosas o experiencias pero jamás te quejas del lugar anterior, al contrario tratamos de ver lo mejor de cada lugar y evitar lo que no nos gustó. Hoy veo la vida como un viaje y los años que pasan son los lugares que vamos visitando.

Al final de este año me di cuenta de un gran problema en el que la mayoría coincidimos, siempre vemos al año que pasó como algo malo.
Un nuevo año es el pretexto perfecto para un nuevo comienzo, sin embargo eso no quiere decir que lo que quedó atrás sea un error. Al contrario, sin el 2014, 2013 y todos los años que están detrás no seriamos quienes somos ahorita.
Porqué siempre decir “este año es el bueno” “lo pasado pisado” o “2015 ahora si ahí te voy”. ¿Realmente los años anteriores fueron tan malos? Cuál es el afán de solo ver lo desagradable del pasado y no reflexionar tanto en lo positivo como lo negativo y darnos cuenta que sin ello no estaríamos aquí.

Personalmente mi 2014 fue uno de los años más difíciles de mi vida. Perdí a un amigo, me caí infinidad de veces, me alejé de seres queridos y solté lágrimas por situaciones que creí que a mí nunca me iban a pasar, pero no consideré que fuera un año malo, al contrario creo que fue un año de mucho crecimiento y aprendizaje por más duro que haya sido y agradezco infinitamente a pesar de todas las adversidades porque así es la vida y detrás de los golpes y las caídas están las mejores lecciones y las más grandes transiciones de vida.
El problema es que vemos la oportunidad de un nuevo comienzo como una idea de poder crear la vida perfecta cuando eso no puede pasar. Porque no somos perfectos, la vida no es un cuento de hadas sino un libro de reflexiones y superación personal.

Nos tengo una noticia, este año no va a ser perfecto, te vas a caer, vas a llorar, puede que te toque perder a un ser querido, vas a sufrir, a tener mal de amores, a entrar en conflicto y estrés, te vas a pelear con personas importantes de tu vida, te van a decepcionar, vas a hacer cosas de las que probablemente te arrepientas al día siguiente, vas a lastimar a alguien. Pero también vas a reír, a vivir experiencias increíbles, vas a aprender, a crecer, a conocer nuevas personas, nuevos amigos, nuevos amores. Conocerás lugares que te cambiarán tu forma de pensar y de ver la vida, probarás cosas que puede que no te gusten pero otras puede que te encanten, te conocerás a ti, escalarás un peldaño más en la pirámide de la vida, amarás locamente, verás grandes películas y leerás libros increíbles.
Así fue el año pasado y así será este, la diferencia no es lo bueno o lo malo que lo rodea la diferencia eres TU, ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Eres mejor de lo que eras ayer? ¿Estás haciendo lo posible para conquistar tus metas y realizar tus sueños? ¿Eres feliz? ¿Por qué no lo eres?

Los años no son buenos o malos, simplemente es tiempo que nos acompaña durante nuestra vida para poder contar y clasificar las experiencias vividas. El tiempo es relativo, año nuevo pudo haber sido ayer o puede ser mañana “the beginning is always today” no busquemos un año diferente, logremos que este año nosotros seamos diferentes.

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Love, A.